DEMASIADA ATENCIÓN HACE QUE EL BURRO SE SIENTA LEÓN.

 


Cuando alguien recibe atención desmedida, elogios constantes o protagonismo sin formación ni carácter, corre el riesgo de creerse más de lo que realmente es. No porque haya crecido, sino porque el aplauso infla el ego. El problema no es la atención en sí, sino la atención sin verdad, sin corrección y sin humildad.

En la Biblia se ve claro:

“Antes del quebrantamiento es la soberbia” (Proverbios 16:18).

El burro no se vuelve león por sentirse admirado. Sigue siendo burro, solo que ahora camina con arrogancia. Y cuando llega la prueba real —el peso, la batalla, la responsabilidad— la realidad lo expone.

Esto nos llama a dos cosas:

  1. Cuidar el corazón cuando recibimos atención
    El aplauso puede ser más peligroso que la crítica si no sabemos a quién darle la gloria. Dios exalta al humilde, no al inflado.
  2. Ser sabios con la atención que damos
    No todo el mundo necesita micrófono, plataforma o protagonismo. A veces, dar demasiada atención es alimentar el ego y no el propósito.

Jesús es el mejor contraste:
siendo León de Judá, no buscó aplausos, sino obediencia.
Hoy muchos quieren rugir sin haber aprendido a cargar el yugo.

👉 Reflexión final:
La verdadera grandeza no se mide por cuánta atención recibís,
sino por cuánta humildad conservás cuando la tenés.

Comentarios

Entradas populares de este blog

✍️ "Frases cristianas para desear un feliz cumpleaños"

TARJETAS Y FRASES PARA EL DIA DE LA MADRE.