Padre bueno y eterno, al cerrar este mes de abril, levanto mi corazón en gratitud delante de Ti. Has sido mi refugio en los días difíciles, mi fuerza en los momentos de debilidad y mi guía cuando no sabía qué camino tomar. Gracias, Señor, por cada mañana que me regalaste, por cada noche que me diste descanso, por las oportunidades que abriste y también por aquellas puertas que cerraste en tu sabiduría. Te alabo porque cada día de este mes estuvo bajo tu mirada, nada escapó de tu control, y aun en medio de lo inesperado, tú fuiste fiel. Gracias por las victorias, por los aprendizajes, y aun por las lágrimas, porque sé que tú las recogiste en tu redoma. Tú eres el Dios que me conoce, que no se olvida de mí, y que tiene pensamientos de bien y no de mal para darme un futuro y una esperanza. Si algo hice fuera de tu voluntad, te pido perdón. Si mi corazón se distrajo o se enfrió, renuévalo, Señor. Dame un espíritu humilde, dispuesto a aprender, a crecer y a obedecer. Qu...