Bienvenido, mes de mayo: tiempo de florecer en la fe
"He aquí, yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad." —Isaías 43:19 (RVR1960) Mayo llega como un susurro de esperanza, trayendo consigo la promesa de Dios de hacer nuevas todas las cosas. Así como la tierra florece bajo la caricia del sol primaveral, también nuestros corazones pueden renacer en la presencia del Señor. Este mes es una nueva oportunidad para dejar atrás lo viejo, confiar en el plan divino y permitir que el Espíritu Santo riegue nuestra alma con paz, gozo y dirección. Aunque el camino parezca incierto y algunas jornadas estén marcadas por el desierto, el Señor promete abrir sendas donde antes no las había. Él no se olvida de ti. Él está obrando, aun cuando no lo veas. Mayo no solo es un nuevo mes en el calendario: es un símbolo del poder restaurador de Dios, que siempre llega a tiempo. Que cada día de mayo sea una declaración de fe, un paso hacia lo nuevo, y una flor que se abre...