“AVIVA EL FUEGO DEL DON QUE HAY EN TI”
(2 Timoteo 1:6–7)
El apóstol Pablo le escribe a su hijo espiritual, Timoteo con una exhortación directa:
La palabra griega usada es anazopyreo, que significa reavivar, soplar las brasas, mantener encendida la llama. Pablo compara el don de Dios con un fuego que, si no se alimenta, puede apagarse.
Dios enciende la llama… pero tú decides si la mantienes viva o la dejas convertirse en cenizas.
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
El miedo, la timidez o la inseguridad no vienen de Dios. Él te capacitó con poder, carácter y equilibrio.
No es pasividad, es disciplina espiritual:
• Oración constante
• Permanecer en la Palabra
• Usar el don sirviendo a otros
• No avergonzarse del evangelio
Muchos tienen el don… pero viven en tibieza.
Muchos fueron llamados… pero se acomodaron.
Muchos comenzaron encendidos… pero dejaron de buscar leña para el fuego.
Hoy la pregunta no es si tienes un don.
La pregunta es: ¿está ardiendo o está apagándose?
Aviva. Sopla. Activa. Camina.
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