Dios conoce los tiempos y procesos que nosotros muchas veces queremos acelerar.
Hay momentos en los que deseamos ver resultados sin atravesar el proceso que los produce.
La transformación de una mariposa nos recuerda una verdad sencilla: cada etapa cumple una función. La crisálida no es el destino final, pero tampoco es una etapa inútil. Dentro de ella ocurre un proceso que prepara algo completamente diferente.
En nuestra vida también existen temporadas de espera, aprendizaje y formación que pueden parecer incómodas o demasiado lentas. Sin embargo, no todo lo que tarda está detenido. Hay cambios que comienzan en silencio antes de hacerse visibles.
La Palabra dice: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo.” — Eclesiastés 3:11
Dios conoce los tiempos y procesos que nosotros muchas veces queremos acelerar. La fe también consiste en aprender a permanecer cuando todavía no vemos el resultado, sin despreciar la etapa en la que estamos.
No se trata de amar las dificultades ni de pensar que todo sufrimiento es necesario. Se trata de comprender que crecer requiere aprendizaje, paciencia y preparación. Algunas alas necesitan tiempo antes de estar listas para sostener el vuelo

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