NO NACISTE PARA CARGARLO TODO SOLA, NACISTE PARA CONFIAR.
A veces cargamos preocupaciones, responsabilidades, expectativas y temores mientras pensamos que debemos resolverlo todo por nuestra propia cuenta.
La fe cristiana no enseña a ignorar las dificultades ni a esperar que desaparezcan sin más. Enseña también a reconocer nuestros límites y a llevar nuestras cargas delante de Dios.La Escritura dice: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” — 1 Pedro 5:7
Jesús también dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” — Mateo 11:28
Hay una diferencia entre ser responsable y querer controlarlo todo. Podemos cumplir con aquello que nos corresponde, pedir ayuda cuando sea necesario, descansar y reconocer aquello que está fuera de nuestras manos.
Confiar en Dios no elimina nuestra humanidad ni significa que nunca volveremos a sentir preocupación. Significa aprender, poco a poco, a no convertir cada problema en una carga que debemos llevar completamente solos. A veces la fe comienza precisamente cuando reconocemos: hay cosas que puedo hacer, y hay otras que necesito entregar a Dios.

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